The Eraser

Thom Yorke – The Eraser

1. The Eraser – (4:55)
2. Analyse – (4:02)
3. The Clock – (4:13)
4. Black Swan – (4:49)
5. Skip Divided – (3:35)
6. Atoms For Peace – (5:13)
7. And It Rained All Night – (4:15)
8. Harrowdown Hill – (4:38)
9. Cymbal Rush – (5:15)

Thom Yorke – Spitting Feathers (B-sides para The Eraser)

1. The Drunkk Machine (featuring Tom Halina) – (4:07)
2. A Rat’s Nest – (3:35)
3. Jetstream – (3:44)
4 .Harrowdown Hill (Extended Mix) – (7:01)
5. Iluvya – (2:59)

Seguramente, nadie que haya visitado el sitio oficial de Radiohead el 11 de Mayo del 2006, olvidará el link que inexplicablemente posteó el mismo Yorke en la sección de Dead Air Space. Y es que muy pocos se podían imaginar que aquel link funcionaría 2 días más tarde, redirigiendo al sitio oficial del disco debut del líder de Radiohead: The Eraser. Un disco más bien personal, sin tanto aparataje, más drum ‘n’ bass que otra cosa, producido por el sexto radiohead Nigel Godrich, y que no pretende ser más de lo que en realidad es, pero que nos deja con un buen gusto en boca, siempre que se escuche acompañado de su edición para lados B, Spitting Feathers. Y es algo en lo cual me explayaré un poco más adelante.

The Eraser es la canción que nos invita a este museo y laberinto de samples, beats y electrónica. Basada en una canción escrita por Jonny Greenwood hace unos años – y grabada en ese mismo instante –, según las mismas declaraciones de Thom: “las notas de piano son de Jonny. Lo único que hice yo fue samplearlas, cortarlas en distinto orden y hacer la canción”. Un verdadero arranque de sinceridad del señor Yorke, de esos lujos que sólo te puedes dar cuando ya estás en la cima sin riesgo alguno de caerte, porque, sin duda, no es precisamente lo que yo llamaría una “obra de arte”. Junto a ésta, le siguen Analyse y The Clock, dos piezas de cuentos cortos y entretenidos las que bien podrían haber sido extraídas del lado oscuro del Amnesiac (RH), pero que no son más que eso. Un comienzo algo flojo y fácil de escuchar para el disco, nada de ese otro mundo que nos muestra Thom y compañía.

Black Swan, sin embargo, es indudablemente el punto de partida no del disco, sino de Thom. Es recién aquí, cuando el afamado cabeza de radio comienza a mostrar en mayor medida un trabajo más personal, inquietante, aléjandose en parte de las reminiscencias radioheadianas. Ya dejando de lado las melodías pegajosas, la voz de Yorke se diluye en los caóticos beats y opacas guitarras que acompañan a los sintetizadores en el resto del disco, en temas como la política Atoms For Peace, Skip Divided o Harrowdown Hill. El álbum inicia su reconstrucción, re-inaugura algo que hemos escuchado antes, un déjà-vu post-Yorke. Un poco tarde, eso sí, para comenzar a disfrutar The Eraser, y es que, a diferencia de otros álbumes, al escuchar este único no se consigue el tan ansiado clímax que uno busca cuando coloca un disco. Es por ello que su complemento perfecto no puede ser otro más que Spitting Feathers, los B-sides para The Eraser, disponibles en el mercado japonés desde el 22 de noviembre el 2006, que antes sólo estaban destinados a salir en los vinilos de los singles Harrowdown Hill y Analyse.

En Spitting Feathers, nos encontramos con un Thom más distinto, calmado. Un poco – sólo un poco – más alejado de los frenéticos beats que hicieron eco en su disco debut. The Drunkk Machine es la encargada de continuar el disco anterior que había quedado estancado en la entrópica Cymbal Rush. Una suerte de máquinas controladas por Yorke y Halina las que en algún momento se proyectan sobre nuestras neuronas, alterándolas y llevándolas inconcientemente a un estado de movimientos intensos y bruscos, para luego levantarnos y dejarnos caer sub terra con la sombría A Rat’s Nest. Después de un interesante remix de Harrowdown Hill, la surrealista y esquizofrénica Iluvya tiene el honor de cerrar este (ambos) disco(s) que clama(n) por una concienciación frente a los actuales y preocupantes cambios climáticos.

Como dije en un principio, este no es uno de esos discos pretenciosos. Se nota mucho que es un trabajo demasiado personal, incluso me atrevería a decir que es una especie de deuda que tenía York consigo mismo. Aún así, considero necesario advertir que ambos discos sean escuchados como un conjunto, como un episodio maniaco-depresivo, como un ataque catatónico pre-epiléptico , para el goce y deleite absoluto de los oídos del oyente.

Uvula.